Pablo Freinkel — Novelista judío-argentino/Argentine Jewish Novelist — “Lector de Spinoza”/ “A Reader of Spinoza” — fragmento de una novela policial y filosófica /fragment of a novel of mystery and philosophy

Pablo Freinkel

Pablo A. Freinkel (Bahía Blanca, Argentina, 1957). Licenciado en Bioquímica. Periodista y escritor. Sus artículos y notas se han dado a conocer en Buenos Aires, New York y Jerusalem; y en medios online nacionales y extranjeros. Es autor de cinco libros: Diccionario Biográfico Bahiense, el ensayo Metafísica y Holocausto, y las novelas El día que Sigmund Freud asesinó a Moisés y Los destinos sagrados. Escribió el guión del documental Matthias Sindelar: un gol por la vida. Ha dictado conferencias sobre Spinoza, Maimónides y literatura judía argentina actual, en diferentes instituciones del país. El lector de Spinoza acaba de publicarse.

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Pablo A. Freinkel (Bahía Blanca, Argentina, 1957) who has a degree in biochemistry. He is a journalist and writer. His articles and notes have been published in Buenos Aires, New York and Jerusalem, in Argentine and international online media. Freinkel is the author of five books: Diccionario Biográfico Bahiense, Metafísica y Holocausto, and the novel El día que Sigmund Freud asesinó a Moisés and Los destinos sagrados. He wrote the script for Matthias Sindelar: un gol por la vida. He has lectured on Spinoza, Maimonides and on contemporary Argentine-Jewish literature throughout Argentina. His El lector de Spinoza has just been published.

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Baruj Spinoza

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Baruch Spinoza logró escribir una serie de textos que definirían sus corrientes filosóficas. Uno de sus primeros trabajos fue Breve tratado acerca de Dios, el hombre y su felicidad (1658). En esta obra, Spinoza realizó una ardua crítica contra la biblia y la iglesia católica, partiendo de un pensamiento racionalista, el cual se mantendría en el resto de sus investigaciones y postulados filosóficos.

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Baruch Spinoza managed to write a series of texts that would define his philosophical currents. One of his first works was a short treatise on God, man and their happiness (1658). In this work, Spinoza made an arduous criticism against the Bible and the Catholic Church, starting from a rationalist thought, which would be maintained in the rest of his investigations and philosophical postulates.

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“El lector de Spinoza”

Don Segismundo está leyendo de un cuaderno personal:

“Poco antes del mediodía”, leyó, “vino un hombre de mediana estatura, delgado, cabellera amplia, oscura, de hasta veinticinco años, no más. Al principio, me pareció tímido, apocado, como si no supiera qué solicitar. Echó un vistazo por el salón, dejó vagar los ojos por anaqueles y mesas hasta que irresoluto, como luchando consigo mismo, se acercó hasta el mostrador. Al verlo a tan poca distancia, me pareció percibir una luz diferente ardiendo en sus pupilas. Se dirigió a mí con corrección y voz clara, sin falsas cadencias. „Buen día, señor‟, saludó. „Estoy averiguando sobre algunos libros del filósofo Baruj Spinoza. ¿Lo conoce?‟

“Me llamó la atención porque no daba el tipo spinoziano y por la pregunta final. Me sonaba más como una broma; sin embargo, la seriedad con que me interpeló hizo que pronto se disiparan mis dudas”. ¿Busca algún título en particular o se está iniciando en su estudio?‟ Pareció dudar tal vez porque no había considerado esta situación-. „Si este es el caso, podría empezar con un estudio general sobre su obra, una introducción, para después proseguir con sus textos. Usted debe saber que la erudición de Spinoza es complicada si no se tiene un concepto previo‟.

“Sí, comprendo‟.

“El ímpetu del que había hecho lucimiento al principio se fue diluyendo y lo reflejaba su rostro con rapidez. Intuí que debía ponerme al frente de la situación e intentar un rescate de emergencia”. „Vamos a hacer lo siguiente. En primer lugar, ¿por qué desea usted tomar conocimiento de la obra de Spinoza?”

“La decepción iba en continuo crecimiento y le quitaba edad a sus facciones. Ahora no semejaba tener más de veinte años. La duda lo carcomía por dentro; le faltaba el impulso para decidirse a hablar. Yo ya no sabía cómo darle ánimos sin caer en la categoría de indiscreto”. „Todo empezó en un Kabalat Shabat, por una crítica del… sacerdote…‟, “dudó al emplear la palabra”. ¿Rabino?‟, “Lo corregí. No me escuchó. En cambio, me miró como calibrando mi aspecto antes de hacer la pregunta que consideraba crucial”. „Disculpe, señor… ¿Usted es judío?”

“Bueno, bueno”, pensé. “Basta que todo esto no derive en una cuestión de antisemitismo. Pero me arriesgué y respondí afirmativamente”.

Don Segismundo dejó de leer para mirarme directamente a la cara.

-Marquitos, vos no podés imaginarte la cara de alivio de ese muchacho. Ahora sí, no le daba más de veinte años, con una sonrisa radiante, sus ojos limpios de toda nube de aprensión. Todavía recuerdo la imagen y me emociona. Sigo.

Volvió al cuaderno.

“Sí.refería a la fe, a los creyentes, a la fuerza y la misericordia de Adonai. En un momento, se desvió de su prédica y empezó a atacar a los que rechazan la existencia de Dios, propagan falsas interpretaciones, niegan las verdades eternas transmitidas por los santos profetas y responsabilizó al hereje holandés Baruj Spinoza, expulsado de la Casa de Israel justamente por envenenar la mente de los piadosos. Nadie comprendía nada, muy pocos o ninguno habíamos escuchado alguna vez el nombre de esa persona…‟

“Esto despertó mi atención. Lo interrumpí. “¿De dónde viene usted?‟

“El muchacho permaneció en silencio mientras pensaba con rapidez. Entregaba una imagen de tanto candor que sus reacciones dibujaban los gestos de su cara. „De un pequeño pueblo al oeste. No tenemos shill y los que queremos recibir y honrar el shabat vamos a una localidad cercana, que tiene un rabino‟.¿Ese sitio tiene nombre?,‟ pregunté. „Compréndame si prefiero no dar detalles. Ahora mismo no sé si hago bien en estar hablando de esto con usted‟. „Claro. No quiero comprometerlo‟. „Al término de la ceremonia me acerqué al rabino y con algún temor le pregunté quién era ese Spinoza que había recibido una crítica tan severa de su parte. Enojado, de malas maneras, me ordenó que me mantenga apartado de él, era un impío, un traidor. Por supuesto, lejos de convencerme, me animó a averiguar algo más sobre ese personaje. Regresé a mi casa y consulté un diccionario. En dos o tres renglones me informó que era un filósofo holandés, las fechas de nacimiento y muerte, y que su divisa era una frase en latín, creo, que no recuerdo…‟ „Deus, sive Natura, dije‟. „¿Perdón?‟ „Así se define su filosofía: Dios, o sea la Naturaleza‟. „Ah. No sabía qué significaba‟. „Ahora lo sabe. ¿Qué pasó después?‟ Pasé el fin de semana obsesionado con Spinoza. En realidad, no tenía nada qué pensar sobre él porque lo ignoraba todo. Además, en el pueblo no había nadie con los conocimientos necesarios para aclararme el panorama. Me volvían a la memoria las palabras inusitadamente implacables del rabino, por lo común amable, tranquilo. El lunes le pedí a mi padre unas horas libres, yo estoy empleado en su comercio, y volví a la ciudad. Fui a la Biblioteca Pública, donde solicité consultar una enciclopedia. Cuando le dije a la anciana bibliotecaria el tema que quería conocer, me miró con asombro y desconfianza. Sin embargo, me orientó en la búsqueda. Al entrar a la sala de lectura, llevaba en mis manos un antiguo volumen, las letras doradas del lomo gastadas por el tiempo y el uso; cuando lo abrí, el crujido de las hojas resecas, amarillas, me produjo un temblor que fue casi como una advertencia. Rápidamente, encontré lo que buscaba. Spinoza, Benito. Filósofo judío nacido en Ámsterdam, de familia sefardita. Anoté los datos en unas hojas sueltas; en especial, los libros que había escrito. El punto que me más me afectó fue enterarme que había sido expulsado del judaísmo por sus posiciones heréticas. Al devolver el libro, pregunté a la encargada si la Biblioteca contaba con algún libro de ese autor. Dijo que no y al ver la mueca de desencanto que seguramente esbozó mi rostro, me observó con muy detenimiento.

Entonces, quiso saber por qué yo, una persona tan joven, buscaba escritos de un hombre que había vivido tantos años atrás y dejado una reputación tan mala en religión y filosofía. No supe qué contestarle, pero algo me decía que allí podría haber una oportunidad para averiguar algo más. „Escuché que alguien hablaba de sus enseñanzas y me despertó la curiosidad, respondí a medias‟.

„En ese caso, es muy poco lo que podrá recoger aquí. Si está tan interesado como dice, hay en la Capital una librería atendida por un señor muy especial que podrá ayudarlo en su pesquisa. Es discreto y muy buen intencionado. Vaya a verlo‟. „Tomó un papel de los que se utilizaban para anotar los pedidos y rápidamente garabateó unas líneas‟. „Espero que le sea útil para resolver sus dudas. Pero no crea demasiado lo que tiene Spinoza para decir. Buenos días‟. „No me dio tiempo a nada, ni siquiera a agradecerle pues desapareció en una oficinita anexa‟.

Don Segismundo detuvo la lectura y alzó la vista como para enfocar un acontecimiento del pasado que circulara por delante de sus ojos.

-Supongo innecesario aclarar que le dirección que le entregó la buena señora era de la librería. Cuando la inauguré, remití creo que cientos de cartas de presentación a bibliotecas públicas y privadas en una amplia zona alrededor de esta ciudad. Me alegra saber que algunas llegaron y fueron bien valoradas.

-¿Tiene alguna lista de destinatarios? –pregunté ansioso.

-Las ubiqué en una guía de teléfonos. Ésa fue mi lista. Lo siento.

-Está bien.

Nuestro anfitrión volvió a la lectura y al relato de su inesperado cliente: „Pasaron varias jornadas de duda e indecisión. Me preguntaba si para satisfacer un capricho debía sacrificar un día de trabajo, además del dinero para el pasaje en tren y después si se justificaba gastar en libros de destino impreciso. Pero allí permanecía el ansia de saber y cada tanto retornaba azuzándome con su aguijón. Hasta que hoy por la mañana me di cuenta de que no podía luchar más contra esta idea fija. Inventé una excusa para demorar mi ingreso al negocio y aquí me tiene. ¿En qué puede ayudarme para salvar esta situación? Lo único que yo puedo hacer es ofrecerle libros para que conozca al personaje y su doctrina. Tal vez pueda darle algunas precisiones o detalles, pero nada mejor que leer a los eruditos sobre un tema para conocerlo a fondo‟.

“Pensé por unos instantes cuáles podían ser los textos que le servirían como introducción a un asunto tan complejo y se me ocurrió una recurso que podría resultar favorable. „Espere un segundo‟, le dije.

“Fui hasta unos anaqueles que reunían distintos autores y asuntos filosóficos, tomé dos volúmenes y regresé hasta donde estaba el joven, impaciente. Al verlo en este estado, le pregunté si se sentía bien. „Sí, replicó. Lo que pasa es que tengo que presentarme en el trabajo en poco tiempo. Mi papá empieza a sospechar que ando en algo raro‟. „Bueno, aprovechemos el tiempo de la mejor manera. Aquí tengo un material con el cual usted podrá tomar contacto por primera vez con el maestro de Ámsterdam. Una biografía escrita por Karl Gebhardt, creo que es un material comprensible para un neófito y el Tratado Teológico Político que, aunque por su título parece catastrófico, su estilo permite un rápido acceso; claro, tiene su dificultad, no se lo voy a negar, pero Spinoza es un maestro en el arte de hacer asequible lo complicado‟.

“Le entregué los libros y él los miró como objetos de otro mundo. Recorrió las hojas sin mirar nada específico, hasta que con un tono de resignación me confesó: „No los puedo comprar; el dinero no me alcanza‟.

“Entonces hice algo que nunca había hecho hasta entonces y que muy pocas veces lo repetí en el futuro: „Llévelos, con confianza. Los va pagando a medida que pueda‟.

„Pero usted no me conoce. Ni siquiera sabe mi nombre, protestó‟. „No crea, lo conozco más de lo que usted piensa. Además, un nombre no hace ninguna diferencia. Importa la persona‟.

“Me miró con un brillo lacrimal en los ojos. A continuación, buscó en el bolsillo de su pantalón, extrajo un billete de muy baja denominación y me lo extendió. „Gracias. Yo después lo apunto‟.

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“The Reader of Spinoza”

Don Segismundo is reading from a personal diary:

“A little before noon,” he read, “a man of average stature, thin, with a lot of hair on his head, dark, perhaps twenty-five years old, no more, came in. At first, he appeared timid to me, shy, as if he didn’t know what to ask for. He took a quick look at the store, he let his eyes wander through the shelves and tables until, hesitant, as if her were fighting with himself, he approached the counter. Seeing him up close, I seemed to perceive a strange kind of light burning in his pupils. He turned to me addressed me with care and a clear voice, without false cadences. “Good day, sir.” He greeted me.

“I am looking for some books by the philosopher Baruj Spinoza. Do you know him?” ”This caught my attention because he didn’t to be the Spinozan type and for the last question. It sounded like a joke to me: nevertheless, the seriousness with which he questioned me caused my doubts to dissipate.” “Are you looking for a specific title or are you beginning your study?” “He seemed doubtful, perhaps because he had never considered this possibility. “If that is the case, you could begin with a general study of his works, an introduction, in order to later proceed with his texts. You need to know that Spinoza’s erudition is complicated if you don’t have a prior concept of it.”

“Yes, I understand.”

The impetus that had shown at the beginning was failing, and it was quickly showing in his face. I intuited that I ought to take charge of the situation and try for an emergency rescue. “Let’s do the following. First of all, why do why to you want to learn about Spinoza’s work?” “The disappointment was continually growing, and it made his face look younger. Doubt was eating inside of him: he lacked the desire to speak. I didn’t know how to prompt him without out being indiscreet.” “Everything began in a Kabbalat Shabbat, with the criticism of the. . .priest,” “He was doubtful about using that word.” “Rabbi?” I corrected him. “He didn’t listen to me. Instead, he looked at me, calculating my look, before asking the question that considered crucial.” “Forgive me, sir . . .Are you Jewish?” “Good, good, I thought. “I hope that this doesn’t come out of question of anti-Semitism. But I took a risk and answered affirmatively.”

Don Segismundo stopped reading to look me straight in the face. “Marquitos, you can’t imagine the face of relief that this boy had. Now, he didn’t seem to be more twenty years old, with a radiant smile, his eyes cleansed of any cloud of apprehension. I still remember the picture, and it moves me. I continue. He turned back to the notebook.

The boy remained silent while he thought rapidly. He gave off an image of such candor that his reactions were drawn of the movements of his face. “From a small town to the west. We don’t have a shul and those who want to receive and honor the Shabbat go to a nearby locale, that has a rabbi.” “Does that place have a name?” I asked, “Please understand if I prefer not to get into details. At this moment, I don’t know if I’m doing the right thing by speaking with you.” “Of course. I don’t want to compromise you.” “At the end of the ceremony a approached the rabbi a with some fear, I asked him who was that Spinoza who had received such severe criticism.  Angered, bad-mannered, he ordered that I keep away from Spinoza, that he was impious, a traitor. Of course, far from convincing me, I was encouraged to find out something more about that personage. I returned home and I consulted a dictionary. In two or three lines, it informed me that he was a Dutch philosopher. The dates of his birth and death, and that his motto was a phrase in Latin that I don’t remember. . . “Deus sive Natura,” I said. “Excuse me” “That is how his philosophy is defined: God, or be it Nature.” “Ah. I didn’t know what it meant.” “Now he knew. What happened next?” “I spent the weekend obsessed by Spinoza. Truthfully, I didn’t have anything to think about him, because I didn’t know anything. Also, in the town, there wasn’t anyone with the knowledge necessary to clarify the panorama. The unusually implacable words of the rabbi came back to me; he is a man generally friendly and tranquil. On Monday, I asked my father for a few hours off, I am employed in his business, and I returned to the city.”

“Yes, yes, of course, I wanted to say rabbi,” he corrected himself,” blushing. “Yes. he was referring to the faith, to the believers, to the force and mercy of Adonai. In a moment, he went off his sermon and began to attack those who reject the existence of God, put out false interpretations, deny the eternal truths transmitted by the holy prophets and put the responsibility on the Dutch heretic Baruj Spinoza, justly expelled from the House of Israel for poisoning the minds of the pious. Nobody understood anything, very few or no one had ever heard the name of that man. . .”

“That caught my attention.” I interrupted him. “Where are you from?”

The boy remained silent while he thought rapidly. He gave off an image of such candor that his reactions were drawn of the movements of his face. “From a small town to the west. We don’t have a shul and those who want to receive and honor the Shabbat go to a nearby locale, that has a rabbi.” “Does that place have a name?” I asked, “Please understand if I prefer not to get into details. At this moment, I don’t know if I’m doing the right thing by speaking with you.” “Of course. I don’t want to compromise you.” “At the end of the ceremony a approached the rabbi a with some fear, I asked him who was that Spinoza who had received such severe criticism.  Angered, badly mannered, He ordered that I keep away from him, that he was impious, a traitor. Of course, far from convincing me, I was encouraged to find out something more about that personage. I returned home and I consulted a dictionary. In two or three lines, it informed me that he was a Dutch philosopher. The dates of his birth and death, and that his motto was a phrase in Latin that I don’t remember. . . “Deus sive Natura, I said. “Excuse me” “That is how is philosophy is defined: God, of be it Nature.” “Ah. I didn’t know what it meant.” “Now he knew. What happened next?” “I spent the week end obsessed by Spinoza. Truthfully, I didn’t have anything to think about him, because I didn’t know anything. Also, in the town, there wasn’t anyone with the knowledge necessary to clarify the panorama. The unusually implacable words of the rabbi came back to me; a man generally friendly and tranquil. On Monday, I asked my father for a few hours off, I am employed in his business, and I returned to the city.”

I went to the Public Library, where I asked to use an encyclopedia. When I told the aged librarian the theme that I wanted to know about, she looked at me with amazement and mistrust. Nevertheless, she oriented me in my search, Upon entering the reading room, I carried in my hands an old volume, the letters golden letters on the spine worn by time and usage; when I opened it, the crackling of the very dry pages, yellowed, produced in me a shiver that was almost like a warning. Rapidly, I found what I was seeking, Spinoza, Benito. Jewish philosopher born in Amsterdam, of a Sephardic family. I took down notes on some loose pieces of paper, especially, the books he had written. The point that affected me the most was when I learned that he had been expelled from Judaism for his heretical positions. On returning the book, I asked the person in charge if the Library had any books by that author. She said no, but on seeing my grimace of dismay that surely passed over my face, she observed me carefully.”

“Then, she wanted to know why I, a person so young, was looking for writings by a man who had lived so many years ago and left behind such a poor reputation in religion and philosophy. I didn’t know how to answer her, but something told me that there I could have the opportunity to clarify something more. “I heard that someone was speaking about his teachings and it awakened my curiosity,” I answered have-heartedly.”

“In that case, there is very little you can get here. If you are as interested as you say, there is in the Capital,a bookstore, run by a very special gentleman who can probably help you in your search. He is discreet and well-meaning. Go see him.” “She took a piece of paper from those that were used to note down requests and rapidly scribbled some lines.” “I hope that he will he helpful in resolving your doubts. But don’t believe too much in what Spinosa has to say. Good day.” “She didn’t give me time to do anything, not even thank her since she disappeared into a small office nearby.”

Don Segismundo stopped the reading and raised his eyes as if to focus on an event in the past that was circulating in front of his eyes.

“I suppose it’s unnecessary to state the address that the good lady gave you was of this bookstore. When I opened the store, I sent out, I think, hundreds of announcements to public and private libraries in a broad area around this city. I’m pleased to know that they arrived and were valued.”

“Do you have a list of the recipients.” I asked anxiously.

“I found them in a telephone book. That was my list. I’m sorry.”

“Don’t worry.”

Our host returned to his reading and the story of his unexpected client: “Several days of doubt and indecision passed by. I wondered if to satisfy a whim I ought to sacrifice a day of work, as well as the money for the train and then if it was justifiable to waste about books of an imprecise destination. But the desire to know remained and every once in a while, returned pushing me with its sting. Until this morning I couldn’t fight any longer against this fixed idea. I invented an excuse to delay my entry into the business it had me there. What can help me to save this situation? The only thing I could do is offer him books so that he knew the man and his doctrine. Perhaps I can give him some bits of information and details, but there is nothing better to read the scholars about a theme in order to know it in depth.

“I thought for a few moments about which books could be the texts that might serve him as an introduction to such a complex issue and a resource occurred to me that could have a favorable result. . . ”Wait a moment,” I told him.

“I went over to some shelves where authors and philosophical were kept, I took two volumes and I returned to where the young man was impatiently waiting. Seeing him in this state, I asked him if he felt okay.” “Yes,” he replied. What happened is that I have to return to work very soon. My papa is beginning to suspect that I’m involved in something strange”. “Okay, let’s take advantage of the time in the best way possible. Here I have a book with which you will come in contact for the first time with the master from Amsterdam. A biography written by Karl Gebbart, I believe it is a work understandable by a neophyte and the Tractate Theological-Political, which, although it’s title seems catastrophic, his style permits a rapid access; of course, it has its difficulties, I won’t deny it, but Spinoza is a master in the art of making the complicated accessible”.

“I gave him the books, and he looked at them as if they were objects from another world. He flipped through the pages without looking for something specific, until, with a tone of resignation, he confessed, “I can’t buy them. I don’t have enough money.”

“Then, I did something that I had never done until then and that I rarely did in the future.” “Take them, on trust. You will pay for them as you can.

“But you don’t know me. You don’t even know my name, he protested” “Don’t you believe it. I know you better than you think. Moreover, a name doesn’t make any difference. What’s important is the person.”

“He looked at me with a teary shine in his eyes. Then, he looked in his pants pocket, extracted a bill of a very small denomination and he extended it to me.”

“Thank you. Later, I’ll write it down.


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Carlos Grünberg ( 1903-1968) Poeta judío-argentino/Argentine Jewish Poet — “Mester de Judería”/”Master of Jewishness” — Alabando el judaísmo y repudiando el antisemitismo/In praise of Judaism and against anti-Semitism

Carlos Moisés Grünberg fue uno de los autores judíos más importantes e influyentes de su generación en Argentina. Nació en Buenos Aires en 1903 y falleció en 1968. Recibió su educación formal de la Universidad de Buenos Aires, obteniendo títulos avanzados en filosofía y derecho. En sus primeros volúmenes de poesía –Las cámaras del rey (1922) y El libro del tiempo (1924)- Grünberg mostró una estrecha filiación con el grupo de escritores de vanguardia de la década de 1920 conocidos como los martínfierristas, por su vinculación con la revista literaria Martín Fierro. También fue conocido por sus traducciones de Heinrich Heine y H.N. Bialik al español. Participó activamente en el movimiento sionista y fue nombrado enlace entre el Estado de Israel y Argentina en 1948. Carlos Grünberg no se disculpó en su expresión poética de la identidad judía, que buscó especialmente incorporar en sus últimas obras. Al igual que su contemporáneo César Tiempo (Israel Zeitlin), Grünberg se esforzó por definir la identidad argentino-judía en su poesía, un proyecto a veces doloroso pero siempre sincero. Su Mester de judería (1940) llevó un prefacio laudatorio de Jorge Luis Borges que lo consagró como poeta. Si bien muchos de los poemas hablan directamente de la situación precaria y, a menudo, peligrosa de los judíos en Argentina, Grünberg plantea claramente su fe en el país como una nueva patria llena de esperanza. Dado que su perspectiva como judío era secular, en este libro denuncia la religiosidad y declara su ateísmo con bastante fuerza y ​​coherencia. Junto a Un río de Babel (1965), el siguiente volumen de poesía de Grünberg, está marcado por los importantes acontecimientos históricos desde la publicación de Mester. Su trabajo ha tenido un impacto duradero en las generaciones posteriores y permanece como un testimonio de la imaginación poética como una fundición de identidad cultural.

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Carlos Moisés Grünberg was one of the most important and influential Jewish authors of his generation in Argentina. He was born in Buenos Aires in 1903 and died in 1968. He received his formal education from the University of Buenos Aires, earning advanced degrees in philosophy and law. In his first volumes of poetry –The King’s Chambers (1922) and The Book of Time (1924)- Grünberg showed a close affiliation with the group of avant-garde writers of the 1920s known as the martínfierristas, due to their links with the literary magazine Martin Fierro. He was also known for his translations of Heinrich Heine and H.N. Bialik to Spanish. He was active in the Zionist movement and was appointed liaison between the State of Israel and Argentina in 1948. Carlos Grünberg was unapologetic in his poetic expression of Jewish identity, which he especially sought to incorporate in his later works. Like his contemporary César Tiempo (Israel Zeitlin), Grünberg strove to define Argentine-Jewish identity in his poetry, a sometimes painful but always sincere project. His Mester de Judería (1940) carried a laudatory preface by Jorge Luis Borges that consecrated him as a poet. While many of the poems speak directly to the precarious and often dangerous situation of the Jews in Argentina, Grünberg makes clear his faith in the country as a new homeland full of hope. Since his perspective as a Jew was secular, in this book he denounces religiosity and declares his atheism quite strongly and consistently. Together with A River of Babel (1965), Grünberg’s next volume of poetry, it is marked by the important historical events since Mester’s publication. His work has had a lasting impact on subsequent generations and remains a testament to the poetic imagination as a foundry of cultural identity.

Alabar a los judíos

“Neo-judíos”

¡Hola luxemburgueses y franceses

y belgas y holandeses

daneses y noruegos

estonios, letones, lituanos y polacos,

austríacos y checos y eslovacos!

¡Oh yugostlavos, albaneses, griegos!

¡Lejanos indochinos!

¡Remotos filipinos!

            Hasta hace poco éramos nosotros y vosotros.

Nosotros los judíos y vosotros los otros.

Nosotros los abyectos,

Vosotros los selectos,

Nosotros los alógenos y exóticos,

Los raros y los estrambólicos,

Nosotros los autóctonos e indígenas

Los cuerpos aborígenes y las almas terrígenas.

Nosotros los expulsos, de viles desterrados

Vosotros los terricolas, clavados y enraizados

Nosotros, los errantes;

vosotros los estantes.

Nosotros los apátricas;

Vosotros los eupatrídas.

            Y ahora somos la hez y el estropajo,

Nivelación se ha hecho por abajo;

Y ahora somos todos judaísmo,

Nivelación ha hecho del abismo.

Y ahora somos todos—nosotros y vosotros—

Judíos, bien judíos los unos y los otros.

Judíos sempiternos

Y judíos modernos,

 judíos permanentes

y judíos recientes,

judíos perennales

y judíos actuales,

judíos barbicanos y judíos mancebos,

¡judíos viejos y judíos nuevos!

            ¡Salud judíos nuevos!

¡Salud judíos nuevos, neojudíos!   

¡Salud judíos nuevos!

judíos!

¡Salud, hermanos nuestros! ¡Salud, hermanos míos!

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“Neo-Jews”

Hello, Luxembourgers and Frenchmen

and Belgians and Dutchmen

Danes and Norwegians

Estonians, Latvians, Lithuanians and Poles

Austrians, and Czechs, and Slavs!

Oh, Yugoslavs, Albanians, Greeks!

Distant Indochinese!

Remote filipinos!

Until recently we were we and you.

We the Jews and you the others.

We were the abject,

You the select.

We the allogenic and exotic,

The strange and eccentric.

We the autochthonous and indigenous

Aboriginal bodies and earthborn souls.

We the expelled, the vile exiles

You the earthtillers, firmly fixed and rooted

We, the wanderers;

You the remainers.

We without,

You with a state.

Now we are the dregs and throwaways,

Raised from below;

And now we are all Judaism,

The rising has left an abyss.

And now we are all — we and you —

Jews, one and another intensely Jewish

Eternally Jewish.

And newfangled Jewish,

permanently Jewish,

recently Jewish,

and currently Jewish

perennially Jewish

and up-to-date Jewish,

Jew with beards and beardless youths.

Old Jews and new Jews!

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‘”Judeidad”

Bendita seas, cosa judía;

luz refulgente y esplendorosa,

maravillosa filosofía,

sabiduría maravilloso.

Por ti, no obstante ser un pigmeo,

gono esos cumbres sobresalientes

que sin la ayuda del quid hebreo

tan só;o alcanzan las excelentes.

Por ti, me yergo. Por ti me alxo.

Por ti descubro todo lo obliquo.

Por ti me choca todo lo falso.

Por ti me hiere todo lo inicua.

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“Jewishness”

You are blessed, Jewish being

so resplendent and splendid.

Because of you, despite being a pygmy,

I gain those extreme heights

that only with the help of Hebraic crux

that only the excellent ones can reach.

Because of you, I stand up, Because of you I go upward.

Because of you I discover the meaning of everything unclear

Because of you all falsehoods shock me.

Because of you everything iniquitous injures me.

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Carlos Grünberg

Repudiar el antisemitismo

Semántica”

 Perro. Fig. Nombre que se daba

or afrenta o desprecio, especial-

mente a moros y judíos.

Dic. De la Acad. Española

   Dice el diccionario que el nombre de perro

se daba a los judíos, se daba a judíos!

¡Púdica mentira o estúpido yerro!

Se daba a los míos y se da a los míos.

El mote es pasado y encima presente.

Pasado y presente y encima futuro.

De todos los tiempos. En todo corriente.

Por todos seguro. Seguro. Seguro.

El mote de marras no es un arcaísmo,

Una palabreja perimida y rancia.

El mote es eterno como el fanatismo.

El mote es eterno como la ignorancia.

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“Semantics”

Dog. Fig. name the was given

as an epithet or expression of  scorn, especial-

ly for Moors or Jews.

Dic. Of the Spanish Royal Academy

!The dictionary says that the name of dog

Was given to the Jews, is given to the Jews!

¡Chaste lie and stupid mistake!

It was given to my people. It is given to my people.

The moniker is past and upon the present.

Past and present and upon the future.

O f all times. In every trend.

Certain for everyone. Certain. Certain.

The moniker from the past is not an archaism,

A strange word and rancid trend.

The moniker is eternal like fanaticism.

The moniker is eternal like ignorance.

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“Insulto”

  Le has gritado judío con magnífica fura.

Le has gritado judío con soberbio coraje.

La palabra judío te parece una injuria.

La palabra judía te parece un ultraje.

Él creía un símbolo de gloria y de martirio.

La reputaba un signo der trágica grandeza.

Por su total pureza le equiparaba el lirio.

La equiparaba al lirio por su total belleza.

Ahora ve con ojos más linces y más sabios.

Ahora ve tan diáfanamente como quien palpa y toca.

Ve que todos los nombres ofenden en tus labios.

Que todas las palabras insultan en tu boca.

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“Insult”

You have shouted “Jew” at him with magnificent fury.

You have shouted “Jew” at him arrogant courage.

The word “Jew” seems to you to be slander.

The word “Jew” seems to you and outrage.

The Jew believed it a symbol of glory and martyrdom.

He considered it a sign of tragic greatness.

For its complete purity he equated it to the lily.

He compared it to the lily for its total beauty.

Now he sees with eyes that are sharper and wiser.

Now he sees it transparently as one who feels and touches.

He sees that all the names offend you in your lips

That all the words insult you where it hurts.

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“HINTLER”

   A raíz del discurso que el canci-

Lier Hitler proninció en el Reichs-

Tag el 30 de enero de 1934, con

motivo del primer aniversario del

 régimen nacionalsocialista, y que

fue propagado por radiotelefonía

al mundo entero.

El can—-ciller  sanguin—ario

expelió una anomalía

en el anipervers—ario

de su fierta tiranía.

La homilía del sic—ario

Pedorreada en Germanía,

Cundió de su tafan—ario

Por radiotelefonía.

El chusmaje legion—ario

De cierta cervecería

Escuchaba el sermón—ario.

  Y yo de pronto rugía:

¡Qué la voz de can—ario!”

Y el chusmaje me aplaudía.

Me aplaudía, tabern—ario.

Y yo alegre, me decía:

“¡Perro judío!  ¡Fals—ario!”

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HINTLER

         As a result of the speech of the chanci-

lor Hitler pronounced in the Reichs-

tag, January 30, 1934, in recognition

of the first anniversary of the

 nationalsocialist regime and that

was disseminated by radiotelephony

to the whole world.

The blood—-thirsty chan

forced out and anomaly

in the anipervers—ario

of his string tiranny.

The homily of the

hit—man

farted in Germany,

spread from his no—tes

by radiotelephony.

The legend—ary rabble

from a certain beerhall

heard his ser—mon.

and quickly roared:

“What a can—ary voice!

And the rabble applauded me, cru—dely.

And I, happy, said to myself,

Jewish dog!  Liar!

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“Conflagración”

  El antisemitismo un fragmento

de la vasta injusticia universal.

Quizá le ponga fin en su momento

la ya fatal requemazón mundial.

¡Oh civilización antisemita!

¡Oh repugnante civilización!

¡Viva la hoguera en que arderás maldita!

¡Viva la fe requemazón!

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“Conflagration”

Anti-Semitism is a fragment

of the vast universal injustice.

Perhaps it will put an end in its moment

The already fatal worldwide scorching.

¡Oh anti-Semitic civilization!

¡Oh repugnant civilization

¡Viva the bonfire in which you will burn, evil one!

¡Viva the already fatal scorching!

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Baruj Salinas — Artista judío-cubano-norteamericano de renombre internacional/Internationally Respected Cuban American Jewish Artist — “El proyecto de la Torah” y “El lenguaje de las nubes” “The Torah Project” and “The Language of the Clouds”

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Baruj Salinas (La Habana1935pintorescultorgrabador y ceramista cubano de origen judío, nació en La Habana, Cuba en 1935.​ La carrera de Salinas se inició en el campo de la arquitectura. Se graduó de la Universidad de Ohio con un título de arquitecto y emigró de Cuba a Miamia, Fla. de forma permanente en 1959. Salinas estableció en Miami y más tarde se trasladó a Barcelona, donde estudió junto a artistas Joan Miró y Antoni Tàpies. Aunque la arquitectura informó a sus primeros trabajos, poco a poco se trasladó hacia una expresión puramente abstracta. Su obra se asemeja a cuadros de espacio, donde el color es más importante que la forma y la misma se convierte en un tema principal. Hay rastros, también, de las tradiciones judías, pero haber nacido en Cuba ha hecho su impacto. Para él, Cuba es el trópico y la caña de azúcar, también es el sol y la luz. Él nunca dejará de ser cubano. Las pinturas de Salina se puede ver en las colecciones importantes de todo el mundo, como la Fundación Joan Miró, de Barcelona, el Museo Nacional de Catalunya, Barcelona, el Instituto Nacional de Bellas Artes, México DF, el Uri Museo Beit, Israel, el Museo de Fort Lauderdale de las Artes, Florida, el Museo de Bellas Artes, Budapest, el Instituto de Arte de Chicago y el Museo de Arte de Phoenix, Arizona.


Baruj Salinas (Havana, 1935) Cuban painter, sculptor, engraver and ceramicist of Jewish origin, was born in Havana, Cuba in 1935. Salinas’s career began in the field of architecture. He graduated from Ohio University with an architecture degree and immigrated from Cuba to Miami, Fla. permanently in 1959. Salinas settled in Miami and later moved to Barcelona, ​​where he studied alongside artists Joan Miró and Antoni Tàpies. Although architecture informed his early work, he gradually moved towards a purely abstract expression. His work resembles paintings of space, where color is more important than form and form becomes a main theme. There are traces, too, of Jewish traditions, but being born in Cuba has made its impact. For him, Cuba is the tropics and the sugar cane, it is also the sun and the light. He will never stop being Cuban. Salina’s paintings can be seen in important collections around the world, such as the Joan Miró Foundation, Barcelona, ​​the National Museum of Catalonia, Barcelona, ​​the National Institute of Fine Arts, Mexico City, the Uri Beit Museum, Israel, the Fort Lauderdale Museum of the Arts, Florida, the Museum of Fine Arts, Budapest, the Art Institute of Chicago, and the Phoenix Art Museum, Arizona.

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El proyecto de la Torah/The Torah Project


El Proyecto Torá Humash contiene los cinco libros de Moisés en hebreo, which is the original language. The Hebrew text is accompanied by commentaries, from recognized personalities in the arts and biblical studies, written in four languages. English, Spanish, Italian and German.There are 27 unique paintings from the Jewish Cuban artist – Master Baruj Salinas, which were beautifully reproduced in the technique of litho-seriagraphy from the original paintings by the printing house Santa Chiara in the City of Urbino, Italy. This special Torah Project Humash has been printed on 100% cotton paper in 160 gr. which was supplied by the Magnani House, an Italian paper mill in Pescia, Italy. There are 126 editions of the Torah Project Humash and each one has a wooden cover (called the Jerusalem Book Cover), made by La Casa Gentili, in the small town of Fossombrone, Italy. All the books are numbered from 1 to 126 and signed by the artist Baruj Salinas and the publishing house ACC Arte Scritta, this aims to identify each book as authentic

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The Torah Project Humash has 372 pages and it contains all of the five books of Moses in Hebrew, which is the original language.The Hebrew text is accompanied by commentaries, from recognized personalities in the arts and biblical studies, written in four languages. English, Spanish, Italian and German.There are 27 unique paintings from the Jewish Cuban artist – Master Baruj Salinas, which were beautifully reproduced in the technique of litho-seriagraphy from the original paintings by the printing house Santa Chiara in the City of Urbino, Italy. This special Torah Project Humash has been printed on 100% cotton paper in 160 gr. which was supplied by the Magnani House, an Italian paper mill in Pescia, Italy.There are 126 editions of the Torah Project Humash and each one has a wooden cover (called the Jerusalem Book Cover), made by La Casa Gentili, in the small town of Fossombrone, Italy.All the books are numbered from 1 to 126 and signed by the artist Baruj Salinas and the publishing house ACC Arte Scritta, this aims to identify each book as authentic.

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El proyecto de la Torá
Torah
Génisis
Exodus
Leviticus
Numbers
Deuteronomy
Parte de la tapa/part of the cover

The Youtube is In English:

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El lenguaje de las nubes/The Language of the Clouds

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